Abril, 2017.

abril 01, 2017

La vida no viene con manual de instrucciones, nadie sabe muy bien cómo hay que hacerlo... vamos tirando, saliendo del paso, como podemos. A algunos les va mejor, otros no se quejan, otros no paran de hacerlo, a otros les va fatal... Pero todos, sin excepción, tenemos una mochila propia. 

La mochila de la vida. 

Recuerdo la primera vez que escuché este concepto, fue en la boda de uno de mis primos en Segovia cuando yo tenía unos 10 añitos. No recuerdo mucho más de aquella boda, pero recuerdo que a la mayoría aquel cura nos pareció que hablaba demasiado pero que hablaba muy bien. 

Cada uno metemos en la mochila aquello que ha sido importante para nosotros, a veces se cuelan otros momentos no tan importante o no tan recordables... pero la llevamos siempre cargada. A algunos les pesa muchísimo, a otros no tanto. Unos se quejan, otros ni un poco. 

Pero todos, sin excepción, tenemos la mochila llena (y la seguimos llenando porque es insaciable). Y cada uno, con nuestra propia mochila, avanzamos en la vida como podemos o como ésta nos deja. 

¿Y por qué os cuento yo todo esto? 
Pues porque precisamente es a eso a lo que vengo, a hacer menos pesada la carga de la mochila, a compartir vivencias, trucos, alegrías, momentos, objetivos. Vengo a compartir, porque dicen que lo compartido sabe mejor. 

En mi mochila llevo una lucha muy pesada conmigo y mi reto es que me deje de pesar. 

¿Me acompañas en el camino?

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2 comentarios

  1. ¡Sin duda te acompaño en el camino! Me encanta cómo escribres, Lei <3

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    1. Muchísimas gracias Camila :) Y bienvenida!!!

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