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(forgive yourself)

Este ha sido el mensaje que me he repetido continuamente esta semana. Perdónate, perdónate. Sí... como si fuera tan fácil, ¿verdad?

Vivimos en una sociedad que busca culpables constantemente. Juzgamos y señalamos, quién ha sido y por qué. Necesitamos saber. Necesitamos respuestas a todas nuestras preguntas y nos angustiamos si no las recibimos... Pero... ¿y qué pasa si no hay respuesta a algunas preguntas? ¿O si esa respuesta tiene que esperar algo más de lo que nos gustaría?




Nos hemos acostumbrado a la inmediatez, a tener las respuestas en menos de un segundo, en recibir lo que queramos en cuanto lo queremos... Pero nos olvidamos que no somos máquinas, no somos robots que puedan dar respuestas inmediatas ni exactas. No.

Somos bastante más complicados que todo eso. Y por ello mismo, más entretenidos e interesantes. ¿O no?

Sobre todo cuando se trata de sentimientos y emociones, somos un cacao... La magia del caos. Y aún más cuando se trata de emociones y sentimientos hacia nosotrxs mismxs... ¿Qué sentir hacia una misma? No se nos enseña a tener buena opinión sobre nosotras mismas, no se nos enseña a querernos... Diría que todo lo contrario. Bueno, tampoco me voy a radicalizar y decir que nos enseña na odiarnos... pero desde luego que no nos enseñan a amarnos, y debería ser la lección base de la vida de toda persona.

Constantemente se nos enseña a dar más, a exigirnos más, a ser mejor que Menganito... Y este mensaje, lleva un mensaje subliminal: no eres suficiente, debes ser mejor. Y en base a estos mensajes crecemos... Y de golpe, eres mayor y debes ser fuerte, debes estar bien y quererte. De golpe. Pero ¡¿cómo?! Si nadie me enseña, si me instan a lo contrario...

Y así, caemos. 

Pero como digo siempre, lo bueno de caer es que desde ahí ya sólo puedes tirar para arriba. 

Esta semana he terminado de leer «Érase una vez el perdón» y es un libro que me ha ayudado mucho. Habla del perdón a través de diferentes cuentos y analizándolos, intentando explicar y hacer entender cómo y por qué actuamos de determinada manera en cada momento. Me ha ayudado a entenderme a mí y también a entender mejor a los demás, que a veces esperamos de los demás lo que nosotros haríamos por ellos y que nuestros enfados se deben a estas expectativas que ponemos en los demás. 

Estoy aprendiendo a perdonarme. A perdonarme por todo aquello que una vez me dijeron que no debía sentir o pensar, a perdonarme por no ser como dicta la sociedad que debo. A perdonarme y  a perdonar. Es el primer paso para poder seguir. 

Perdonaos. Y aceptaos. 

(y quereos)


1 comentario:

  1. Estoy totalmente de acuerdo y me encanta lo bonito que escribes (como ya te seguía en Youtube, leer tus palabras con tu voz en mi cabeza me parece aún más bonito si cabe).

    No sabría cómo explicarte con palabras todo lo que siento y pienso sobre este tema. Pero mil gracias por recomendar el libro, queda apuntado desde ya.

    Todavía me queda camino para perdonarme, y perdonar a los demás. Pero supongo que poco a poco. La curación llegará, estoy segura.

    Un abrazo enorme.

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