b a s t a

Hoy siento la necesidad de escribir para alzar la voz y reclamar una educación emocional de calidad. 

Antes solía pensar que era yo la que no-sabía pero con el paso de los años, y sobre todo de los daños, me he dado cuenta de que no. No nos enseñan a gestionar la vorágine de emociones a la que estamos destinadas todas las personas. Somos pura emoción, ¿y de verdad a nadie se le ha ocurrido enseñar a gestionarlo? ¿Por qué tenemos tanto miedo a hablar de lo que sentimos, de expresar la tristeza, de ver llorar al de al lado? 

Nos educan en un rechazo total e insano a las emociones -normalmente- negativas: 'no llores', 'no es para tanto', 'los hombres no lloran', 'qué fea te pones cuando lloras', '¿estás triste por esto? Que no te pase nada...', 'ya basta, no puedes estar todo el día así', 'no estés triste'. ¿Cuál es el miedo? ¿Qué creemos que va a pasar por ver lágrimas de otra persona? ¿Por escuchar las penas de otra persona? No-pasa-nada. 

Es sano. Es sano llorar cuando algo va mal, es sano sentirse triste y expresarlo, es sano reconocer el dolor, identificarlo y saber soltarlo. Es sano hablarlo, llorarlo, gritarlo. Es sano sentir. Basta de hacernos sentir raras, estúpidas o débiles por no ser piedras, por tener sentimientos, por llorar y por decirlo y expresarlo. B a s t a.





Ayudémonos y protejámonos entre nosotras. Brindemos apoyo a quien veamos que lo necesite, apoyémonos en quien sabemos que no huirá por ver lágrimas correr por nuestras mejillas. Juntas, creando comunidad emocionalmente sana. Por favor.

#resiliarte


Enero, conmigo.

Hoy termina este primer mes del año, dejamos atrás la cuesta de enero y toca prepararnos y dar la bienvenida al mes más corto del año. Pero... ¿qué tal si repasamos este primer mes? Quizás es una idea tonta, pero me apetece resumir mi vida cada mes; a modo de diario... (?).

Supongo que como en todas las casas, empecé enero comiendo en familia y brindando por este nuevo año que inaugurábamos. Bienvenido 2018. Entre risas y malestares, porque este año lo empecé enferma... Y bueno, le puse actitud y me dije: lo bueno de empezar el año así, es que de aquí sólo podemos mejorar. Y así ha sido. 

Sigo teniendo trabajo y además ahora tengo más tiempo para mí; lo que me ha permitido mejorar mi calidad de vida. Me he reconciliado con mi pasado y me he reencontrado con amistades del pasado de las cuales me alejé sin razones de peso... y qué bonito es sentir que podemos hacer, deshacer y rehacernos. 

Tuvimos el honor de recibir la visita de reyes y reinas magas. Por lo visto, en 2017 me debí de portar bien requetebien puesto que el salón estaba lleníiiiisimo de regalos: una agenda preciosa, gominolas, termo, colonia, un mapa para ir rascando los países en los que esté, un viaje a Malta para ver a una persona muy bonita, y una preciosa - y tan esperada - máquina Nespresso. Y ahora cada café me sabe a gloria, le he hecho un rinconcito a la máquina y prepararme y tomarme el café es como un pequeño ritual de puesta en marcha y orden en mi vída, ¡y es genial!

En este cambio de vida, de escribir y poner en marcha propósitos para el 2018... mi prioridad era (y es) mi bienestar. Y para ello, como dije en una entrada anterior, iba no sólo a escribir el objetivo a conseguir sino los pasos que daría para lograrlo. Uno de mis propósitos era hacer las paces conmigo misma y perdonarme, y como acción empiezo a ser coherente con mis pensamientos y acciones. Y por esto, y después de años luchándolo conmigo misma y personas de alrededor, he dejado de consumir animales. Llamadlo vegetariana, come-hierbas u otra-histérica-de-esas; pero es así como yo me siento bien y en equilibrio conmigo misma. 

Este enero 2018, ¡fui a la nieve a esquiar! Y por fin esquié bien. Mi experiencia anterior en este mundo no había sido la más positiva... y me apetecía volver y no a partes iguales. Pero quería, quería probar una vez más para saber si sólo habían sido experiencias malas o si de verdad no estaba hecho para mí... ¡Y me encantó! Y en contra de todo pronóstico... se me dio (o mejor dicho, se nos dio) genial. Tanto es así que volvemos en febrero y ya tenemos mil ganas.




La lectura destacada de este mes ha sido el descubrimiento del libro Slow Life, y descubrir también a su autora @spiritualwoman. Os recomiendo muchísimo seguirla y comprar su libro, a mí me ha abierto los ojos y me ha ayudado a hacerme las preguntas necesarias para descubrirme, encontrarme, perdonarme y actuar.

Y hasta aquí mi enero 2018,

¿qué tal os ha ido a vosotras?


#resiliarte

2018.

Mes de escribir, afianzar, planificar los propósitos para este nuevo año... 

¿los cumpliremos esta vez?

Mi prioridad ante todo es curarme, quererme, respetarme, cuidarme. Ser la persona con la que me gustaría compartir toda mi vida, convertirme en energía positiva y contagiar a los demás el amor y las buenas vibras. Éste es mi propósito uno para el 2018. ¿Ambicioso? Tal vez sí, pero me engañaría si intentase proponerme cualquier otra cosa que no fuera Amor para mí y los míos.

Seguimos con los típicos propósitos de leer más, escribir más, hacer ejercicio y comer bien. Es importante mantenerlos siempre en la lista, aunque nos los cumplamos al 100%... Pero este año no sólo he escrito propósitos, sino el camino que voy a hacer para conseguirlos. Acciones que van a hacer reales dichos propósitos, los pasos que voy a dar para llegar a meta. Porque lo importante es el camino, caminanta.

Y el camino... 

el camino no será recto ni llano ni corto. No será siempre fácil y confortable, no será cómodo, apetecible, agradable todo el tiempo... Habrá momentos, momentos en los que vas a querer dejarlo todo, tirar la toalla y abandonar. Tirarte de los pelos, arañarte los brazos, sacarte ese dolor de dentro... Lloraré, pero cada lágrima, cada llanto significarán que estoy más cerca de la meta, de conseguirlo, de superarlo, de superarme. 

Y lo conseguiré. 

CAPAZ, siempre.


Hablemos de... depresión

Quiero, necesito y siento la responsabilidad de hablar de esto; compartir mi visión y vivencia. Somos muchos quienes la sufrimos, pero está tan invisibilizada y estigmatizada que quiero aprovechar esta herramienta social para intentar explicar y aclarar qué es y cómo se sienta la depresión en primera persona.

Lo primero que nos viene a la cabeza cuando nos dicen depresión es tristeza, ¿verdad? Es cierto que la depresión se caracteriza por la tristeza; pero no es una tristeza que hemos sentido todas en algún momento de nuestra vida... No. Es una tristeza profunda e inmensa, que pesa y no se va. Una tristeza que va acompañada de muchos otros sentimientos, inseguridades, pensamientos y acciones. Es una enfermedad mental que ni se elige ni se controla, pero se puede vencer.

Dejemos claro que: sentir tristeza no es tener depresión,  y que las personas con depresión no estamos 24 horas tristes y llorando. Quitaos, por favor, esa imagen irreal y tóxica de la enfermedad.


Como he dicho, es una enfermedad y como enfermedad que es preguntar a alguien '¿y por qué tienes depresión?' es tan absurdo y maleducado como preguntar '¿por qué tienes cáncer?'. Las enfermedades no se eligen, llegan. Sí, hay factores de riesgo para todas las enfermedades... pero no haber evitado absolutamente todos esos factores no nos hace culpables de padecer esa enfermedad.


La depresión es una lucha constante, contra una misma. Es estar continuamente entre la espada y la pared. Gritar sin que se te oiga, gritar sin que te hagan caso. Querer salir de ti misma, porque a quien más odias por encima de todas las cosas eres tú. Y te pegas, y te arañas, y te intentas matar porque te da igual todo, te das igual tú.

La depresión es perderse y no tener ningún camino por el que caminar. 

No es sólo estar triste, es ver todo tu alrededor nublado, oscuro y frío. 

Imaginaos por un momento que estáis solas, semi desnudas y cansadísimas. ¿Tenéis la imagen? Bien. Ahora visualizaos así en el bosque, en pleno invierno. No ves nada, pero sientes mucho. Sientes que puede aparecer un animal o un «algo» a dolerte; no sabes de qué manera, pero sabes que si algo o alguien aparece en la oscura soledad de esa fría noche no va a ser para nada bueno. Recuerda que el bosque es muy, muy, muuuuuy grande y que por mucho que corras e intentes escapar sigues estando en él, incluso con la sensación de estar adentrándote más y más en ese bosque sombrío, desconocido y frío.

¿Imaginas vivir así constantemente? ¿Sería horrible verdad?
Ahora imagina que el bosque eres tú misma.

Eso es la depresión. 
Convertirte en tu peor enemiga; y la única salida es reconciliarte, perdonarte y ser tu mejor amiga.


CAPAZ desde 1992


Hace un año volví de estar tres meses como cooperante en Cutervo, Perú.

Si tuviera que describir esta experiencia en una palabra, sin duda sería rompedora. 
En todos los aspectos. 
Allí conocí una nueva forma de vida, una gastronomía diferente, un ocio diferente, una cultura diferente llena de valores diferentes; igualmente valiosos. Compartí tres meses con personas que habían sido educadas en valores, creencias y realidades diferentes a las mías, y esto me enseñó muchísimo. Esta experiencia fue realmente reveladora y humana, sobre todo humana.

Cuando volví me di de bruces con una realidad que no me gustó absolutamente nada. Una realidad en la que había nacido, crecido y vivido; miraba la sociedad a la que pertenecía... a la que había pertenecido hasta entonces de la cual ya no me sentía parte. ¿Por qué no me di cuenta de todo esto antes? 

Abrir los ojos y ver con una perspectiva diferente la sociedad en la que vivo me dolió muchísimo, me rompió por dentro.

Fue ahí cuando hice clic y me di cuenta de que somos responsables de la sociedad en la que vivimos, que la construimos y cambiamos nosotras, y que quería ser una agente activa de cambio. Y al cumplir los 24, me corté algo más de 20 cm de pelo para enviarlos a Mechones Solidarios.


Instagram/lei_kowhai


Es ahí donde decidí que nunca más iba a cumplir un año más de Vida sin aportarle nada a ésta. Y por ello, este año, por mis 25 también quiero colaborar en alguna causa y quiero haceros partícipes de ello. Animándoos a ser agentes activas en el cambio que queráis ver en la sociedad.

A veces, hablamos de la sociedad como si no fuésemos parte de ella... pero sí, lo somos. Tú que estás leyendo esto, puedes hacer cosas para cambiar lo que no te gusta... Tú decides ser parte activa del cambio o asumir y aceptar lo que venga. Cada una con sus creencias y valores, pero seguro todas tenemos algo en mente que nos gustaría cambiar/mejorar. ¿Y sabes qué? Puedes hacerlo. ¿Por qué no empezar ahora?





Este año mi aportación será económica y material.


Primero, en agradecimiento por esta revelación vital, a la ONGD que me acogió y me dio la oportunidad de vivir esta experiencia; la cual me ha llevado a este camino de crecimiento personal: SERSO San Viator. Quienes también celebran hoy, 21 de octubre, su aniversario, ¿casualidad? No lo creo.

Por otro lado, he creado un reto donde podéis participar donando la cantidad que podáis en AECC hasta el 31 de octubre. El cáncer llegó a mi familia hace tiempo y no quiero para nadie el sufrimiento y la angustia que conlleva; por eso he decidido crear este reto al cual os animo a participar; porque AECC no investiga sólo para la cura de esta enfermedad sino también para la prevención de ésta; investigación que me parece importante y a la que casi no se le da visibilidad ni importancia en la sociedad. Pero... pienso que también es importante descubrir porqué cada vez las cifras de pacientes oncológicos va subiendo y cómo podemos evitar llegar a eso.

Por último, pero no menos importante por ello, a la asociación Cita Alzheimer que investiga la prevención y cura de esta enfermedad que se llevó a la persona más importante de mi vida.

                         




Si alguna de vosotras tenía pensado hacerme un regalo por mi cumpleaños, os pido por favor que sea en forma de donación a alguna de las asociaciones de las que he hablado arriba. Están todos los links pinchando encima del nombre de cada una de ellas. 


Eskerrik asko!

¡Muchas gracias!




Lei 💛






LA COPA MENSTRUAL: ¿Qué es? + Mi opinión.

Llevo un tiempo pensando en escribir sobre mi experiencia con la copa menstrual. ¿La qué? Diréis algunas. Sí, efectivamente por esto es por lo que me he decidido a escribir sobre ello y es que ¡no hay información en casi ninguna parte! Y como siempre, la razón es el dinero. 

Supongo que la mayoría utilizaréis tampones y compresas. Y yo hasta hace dos año aproximadamente también usaba tampones, las compresas las he odiado siempre… Pero descubrí la copa menstrual y me pareció una puta maravilla. Así que aquí os vengo a hablar de ella: