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¿Qué me dirías si te digo...?

Llevo unos días leyendo en las redes sociales la indignación por ciertas teorías que sueltan las influencers como si fueran verdades absolutas y únicas, como doctrinas a seguir sin darse cuenta en cuánta gente (sobre todo niñas y adolescentes) les sigue con los ojos cerrados. 

Y sí, estoy de acuerdo. He escuchado verdaderas aberraciones de influencers que me han asustado muchísimo... Que soy la primera que aboga por el libre pensamiento, pero hemos de cuidar nuestras palabras. Más si hacemos pública nuestra opinión. Y muchísimo más si nos siguen millones de personas que no tienen criterio para negar lo que su ídolo dice. 

Yo no soy influencer, pero quiero dejar mis opiniones plasmadas, quiero intentar crear una comunidad positiva, que luche por un bienestar común y por el Amor. Aprender a cuidarnos, respetarnos y aceptarnos; entre nosotras y también a nosotras mismas. Estoy harta de tanto odio, tanta separación, tanta lucha y tanta competición. 

¡Unámonos, juntas podemos hacer grandes cosas!
(más grandes que si las hiciésemos solas, quiero decir)


Bullet Journal (I)

En este post quiero hablaros de un método de organización que seguro que muchísimas conoceréis: el Bullet Journal. Esta técnica me conquistó desde el primer momento, sobre todo porque empecé a seguir cuentas en instagram que hacían unos bullets preciosos. Claro que yo... en fin, no me acerco ni un poquito a esas obras de arte, ¡pero se hace lo que se puede!



Lo bueno de este método es que te organizas a tu manera, con las listas y los apartados que tú necesites. Es lo que más me gusta, porque yo soy de las que no sabe para qué son la mitad de las páginas de las agendas tradicionales... Así que hacerme mi propia agenda es una muy buena solución. 

Consiste, simplemente, en tener un cuaderno, lápiz y bolígrafos o rotuladores de los colores que más rabia te den. ¡Y fin!



¿Quién quiero ser?

En esta entrada me gustaría hablaros de las metas y objetivos de la vida. Así dicho suena muy aburrido y pereza, pero llevo un tiempo dándole vueltas a mi cabecita a eso... 

¿Hacia dónde voy? 
¿A qué voy?

Ir sin rumbo, probando, viviendo la vida... está muy bien, queda muy hippie decir que eres así y cuando te salen las cosas bien es como la mejor alternativa de la vida. Pero... no. En los últimos años me he dado cuenta de lo importante que es marcarte unos objetivos, una meta. Pero sobre todo he aprendido a no obsesionarme con esos objetivos. 

La vida es como organizar un viaje. Puedes organizar un viaje con todas las excursiones cerradas y alojándote en un hotel cinco estrellas; o puedes organizar un viaje sin cerrar excursiones y acampando donde se pueda. Pero si algo tienen en común estas dos formas de viajar, es que sabes a dónde vas y qué cosas quieres hacer/ver. Y en la vida también es muy importante tener claro eso. 

¿A dónde quiero llegar?
¿Quién quiero ser?

Éstas son preguntas muy difíciles, de esas que necesitan mucha reflexión y que la respuesta nunca te contenta al 100%. Pero son preguntas necesarias. A mí me sirven para saber dónde estoy y hacia dónde voy, para visualizar el camino y confiar en que lo voy a conseguir. 





Hay que tener claro que quizás después de llevar un tiempo en el camino, éste se desdibuja y aparece otro... y es igual de válido. Lo importante es no andar como pollo sin cabeza, tener algo al final que quieras conseguir; sea por un camino o por otro. Quizás el primer camino que trazaste no fue el más adecuado, y la experiencia te ha demostrado que es mejor cambiar de camino, así que ¡cámbialo! No tengas miedo. 

"El miedo se pasa pasando miedo"
Beatriz Esteban

conectar

Las tecnologías nos han llevado lejos, nos han enseñado mucho y nos han facilitado muchísimo las cosas. Vivimos en una dependencia tecnológica brutal, usamos los teléfonos móviles o los ordenadores para absolutamente todo. Vivimos por y para las redes sociales, constantemente conectadas, esclavas de la inmediatez. Y sí, la tecnología nos ha dado mucho... pero siento que a veces me quita más de lo que me da. 




proceso de búsqueda

He leído muchas veces emocionantes historias de lo difícil que es encontrarse, la cantidad de obstáculos que te encuentras, la superación y la felicidad al llegar a la meta, al lograr los objetivos, al conseguir lo que buscabas, la plenitud de encontrarse con una misma... Pero no he leído sobre cómo empezar el camino, sobre el proceso aún sin terminar, sobre las miles de "metas falsas" a las que se llega antes de llegar a la definitiva y auténtica. 

¿Por qué nadie habla de ello?

Quizás es por eso que escribo este blog. Para contar el proceso, para contar las dificultades mientras las vivo... sin saber si llegaré al objetivo, sin saber si conseguiré lo que me estoy proponiendo. Historias reales, eso es lo que necesito... y como no me lo da nadie, me lo doy yo misma. 


ENFERMEDADES MENTALES

Últimamente he leído mucho sobre lo estigmatizadas que están las enfermedades mentales. No soy una experta en el tema, ni pretendo sentar doctrina; pero sí quiero - desde mi experiencia - compartir mi opinión y visibilizar estas enfermedades. 

No sé cuál es el origen de todo esto, pero quiero dejar claro que las enfermedades mentales no se eligen. Quizás así dicho suena demasiado evidente y pensaréis que soy una exagerada (que sí); pero muchas veces caemos en el error de culpar a las personas de tener (por ejemplo) anorexia. ¿Os sentís identificadas? Seguro que sí. O seguro que habéis conocido a alguien que lo ha hecho o quizás os haya pasado a vosotras. Sí. Ese... "¿y por qué no comes?" "pues come" "decidiste dejar de comer y por eso has enfermado". ¿Os va sonando más? Sí. Esto, tristemente, es una realidad que las personas con un Trastorno de la Conducta Alimentaria tienen que sufrir y escuchar constantemente. Y no. No lo han elegido y no es tan sencillo como comer y punto.


#13ReasonsWhyNOT

Hace unos días terminé de ver la famosa serie 13 Reasons Why y bueno, es una serie que... sí, vale, es necesario hablar sobre el acoso pero... ¿Hay que hacerlo de esta manera tan morbosa? No sé. A mí la serie me dejó bastante tocada, hizo que pensara cosas que no debía... 

Hay muchísimos temas que se quedan en el aire, que no se tocan y que se normalizan demasiado. El consumo de antidepresivos, la ingesta de cantidades brutales de alcohol (y no sólo en un entorno festivo) y otras drogas, la autolesión, maltrato familiar, desprotección de menores... Todo esto y más se ve en esta serie... pero no se habla de ello. Como si fuera algo cotidiano, incluso positivo, que menores de edad vivan en este tipo de ambientes y consuman. Como si estuviese bien estar luchando contra la vida desde tan temprana edad... ¿A nadie más le ha parecido alarmante?

(forgive yourself)

Este ha sido el mensaje que me he repetido continuamente esta semana. Perdónate, perdónate. Sí... como si fuera tan fácil, ¿verdad?

Vivimos en una sociedad que busca culpables constantemente. Juzgamos y señalamos, quién ha sido y por qué. Necesitamos saber. Necesitamos respuestas a todas nuestras preguntas y nos angustiamos si no las recibimos... Pero... ¿y qué pasa si no hay respuesta a algunas preguntas? ¿O si esa respuesta tiene que esperar algo más de lo que nos gustaría?


Abril, 2017.

La vida no viene con manual de instrucciones, nadie sabe muy bien cómo hay que hacerlo... vamos tirando, saliendo del paso, como podemos. A algunos les va mejor, otros no se quejan, otros no paran de hacerlo, a otros les va fatal... Pero todos, sin excepción, tenemos una mochila propia. 

La mochila de la vida. 

Recuerdo la primera vez que escuché este concepto, fue en la boda de uno de mis primos en Segovia cuando yo tenía unos 10 añitos. No recuerdo mucho más de aquella boda, pero recuerdo que a la mayoría aquel cura nos pareció que hablaba demasiado pero que hablaba muy bien.