e s c r i b i r

escribir.
no importa si lo haces bien o lo haces mal. ¿quién pone el límite?
hace tiempo que ni escribo ni publico habitualmente por el miedo del qué dirán, si gustará o no, si me leerá alguien... pero, ¿qué más da?

he decidido escribir para mí. escribir cuando tenga algo que soltar, que contar, que expresar... siempre me ha gustado escribir, pero es que ahora siento la necesidad de escribir.
necesito poner palabras a muchos pensamientos que pululan aquí arriba sin rumbo fijo, sin objetivo fijo, sin razones aparentes... y escribir me ayuda a encontrar respuestas, a dejarles marchar, a ordenar.

quiero escribir más. porque escribir sana, y qué bonito sería curarme escribiendo.

a veces no es fácil plasmar lo que sentimos, pero no hay que forzarse en ello. si quieres escribir, escribe. si quieres cantar, canta. 

si te hace bien, hazlo. 

basta de juzgarme, basta de exigirme tanto. la escritura es algo bonito, algo emocional que no debería ser juzgado tan duramente. basta. 

¿conseguiré escribir más? 

para empezar a motivarme a ello, voy a comprarme una libreta bonita donde voy a escribir sobre mi próximo viaje, próximos proyectos de viaje, salidas cortas, excursiones... es una bonita manera de empezar, ¿verdad? a veces lo que más me cuesta es definir un tema, así que he decidido empezar por esta libreta; definiendo que será sobre las salidas que haga. 

y vosotras, ¿escribís?

#resiliarte


meditación

¿Qué es la meditación? 


Mencionas la meditación y automáticamente la gente visualiza a una persona sentada en posición de loto, con los ojos cerrados, las manos en las rodillas probablemente con el mudra de la energía o el de la armonía, diciendo ommmm y supones que está en paz, con la mente en blanco, como una buena yogui. 

Y tú, en tu intento de salir de este barullo social en el que vivimos... le imitas. Intentas sentarte así pero no te sale, las manos no sabes muy bien dónde apoyarlas; ¿puedo usar un cojín? no, eso no es profesional... Te mueves para intentar sentirte cómoda en esa postura, sin mucho éxito. ¿Hay que decir 'omm' en alto? y lo dices, quizás demasiado alto, quizás demasiado bajo... te callas; bah, no lo consigo. No paras de pensar en que no lo estás consiguiendo y entras en un bucle imparable. Joder, no puedo. Tengo un montón de cosas que hacer y yo aquí perdiendo el tiempo. Ommmmm. Ommmm. OMMMMM. Vaya timada. Esto no funciona.

¿Os sentís identificadas con esto? 

Y sí, es la típica imagen de meditación que todas tenemos en la mente... pero la meditación va mucho más allá y de verdad, no necesitas ser contorsionista para meditar y conseguir calmar tu mente.

Muchas personas creen no valer para la meditación, pero... sorpresa, sorpresa, la meditación es para todas. Y si una de tus preguntas es ¿serviré para esto? yo te digo que sí.

Si eres tranquila, es para ti.
Si eres nerviosa, es para ti.
Si eres inquieta, es para ti.
Si eres ansiosa, es para ti.
Si eres miedosa, es para ti.
Si eres valiente, es para ti.
Si eres (cualquier adjetivo), es para ti.


La meditación es un mundo fantástico, diverso, adaptable; no hay una única manera válida de meditar. Cada una tenemos nuestra forma, nuestras técnicas, nuestro estilo. A través de la práctica de unas meditaciones base cada una consigue su propio estilo, su manera, su paz. 

Con la práctica conseguirás encontrar el estilo que mejor se adapte, el que te funcione, el que te brinde paz. Y notarás, con la práctica, que no consiste en sentarse en posición de loto durante una hora... sino que se convierte en un estilo de vida que te ayuda en el día a día. 

La meditación es muy diversa y personal. Hay personas que necesitan un silencio absoluto para poder meditar. Hay quien necesita música. O incienso, velas, un vídeo audio-visual... Y todas las maneras son válidas si le funcionan a la persona que está practicando. 

¿Cómo sé si estoy meditando bien?

Si a ti te está sirviendo para conseguir el objetivo, lo estás haciendo bien. No hay una única manera de meditar, no es una práctica herméticamente cerrada... Es por esto que me gusta tanto y lo aconsejo, porque se adapta a ti y consigues tu espacio, tu estilo, tu forma. 

Pero por favor, empieza por intentar no juzgarte por no hacerlo como tú crees que se medita. Llegarás a ese ideal, crearás tu propio ideal, pero como todo... la meditación es un proceso. Respeta tus ritmos, respeta tu estilo, respeta tus necesidades. 

Lo lograrás, lo lograremos. 

La base de esta filosofía de vida es la aceptación y el amor a una misma; mal empezaríamos si dictáramos unas reglas fijas y cerradas; no tendría sentido invalidar a quien no practique igual a las demás puesto que la paz de cada una, la tranquilidad y la calma son tan personales que el camino para llegar a ellas también es único y totalmente válido. 

Objetivo: vivir en paz y con amor.



Y con esta entrada, pretendo empezar una serie de entradas referidas a la meditación para toda aquella persona que tenga interés en este estilo de vida y en estas prácticas. Cuéntame en los comentarios si eres una de las personas que seguirá leyendo esta serie y qué preguntas tienes sobre este mundo.

#resiliarte

b a s t a

Hoy siento la necesidad de escribir para alzar la voz y reclamar una educación emocional de calidad. 

Antes solía pensar que era yo la que no-sabía pero con el paso de los años, y sobre todo de los daños, me he dado cuenta de que no. No nos enseñan a gestionar la vorágine de emociones a la que estamos destinadas todas las personas. Somos pura emoción, ¿y de verdad a nadie se le ha ocurrido enseñar a gestionarlo? ¿Por qué tenemos tanto miedo a hablar de lo que sentimos, de expresar la tristeza, de ver llorar al de al lado? 

Nos educan en un rechazo total e insano a las emociones -normalmente- negativas: 'no llores', 'no es para tanto', 'los hombres no lloran', 'qué fea te pones cuando lloras', '¿estás triste por esto? Que no te pase nada...', 'ya basta, no puedes estar todo el día así', 'no estés triste'. ¿Cuál es el miedo? ¿Qué creemos que va a pasar por ver lágrimas de otra persona? ¿Por escuchar las penas de otra persona? No-pasa-nada. 

Es sano. Es sano llorar cuando algo va mal, es sano sentirse triste y expresarlo, es sano reconocer el dolor, identificarlo y saber soltarlo. Es sano hablarlo, llorarlo, gritarlo. Es sano sentir. Basta de hacernos sentir raras, estúpidas o débiles por no ser piedras, por tener sentimientos, por llorar y por decirlo y expresarlo. B a s t a.





Ayudémonos y protejámonos entre nosotras. Brindemos apoyo a quien veamos que lo necesite, apoyémonos en quien sabemos que no huirá por ver lágrimas correr por nuestras mejillas. Juntas, creando comunidad emocionalmente sana. Por favor.

#resiliarte


Enero, conmigo.

Hoy termina este primer mes del año, dejamos atrás la cuesta de enero y toca prepararnos y dar la bienvenida al mes más corto del año. Pero... ¿qué tal si repasamos este primer mes? Quizás es una idea tonta, pero me apetece resumir mi vida cada mes; a modo de diario... (?).

Supongo que como en todas las casas, empecé enero comiendo en familia y brindando por este nuevo año que inaugurábamos. Bienvenido 2018. Entre risas y malestares, porque este año lo empecé enferma... Y bueno, le puse actitud y me dije: lo bueno de empezar el año así, es que de aquí sólo podemos mejorar. Y así ha sido. 

Sigo teniendo trabajo y además ahora tengo más tiempo para mí; lo que me ha permitido mejorar mi calidad de vida. Me he reconciliado con mi pasado y me he reencontrado con amistades del pasado de las cuales me alejé sin razones de peso... y qué bonito es sentir que podemos hacer, deshacer y rehacernos. 

Tuvimos el honor de recibir la visita de reyes y reinas magas. Por lo visto, en 2017 me debí de portar bien requetebien puesto que el salón estaba lleníiiiisimo de regalos: una agenda preciosa, gominolas, termo, colonia, un mapa para ir rascando los países en los que esté, un viaje a Malta para ver a una persona muy bonita, y una preciosa - y tan esperada - máquina Nespresso. Y ahora cada café me sabe a gloria, le he hecho un rinconcito a la máquina y prepararme y tomarme el café es como un pequeño ritual de puesta en marcha y orden en mi vída, ¡y es genial!

En este cambio de vida, de escribir y poner en marcha propósitos para el 2018... mi prioridad era (y es) mi bienestar. Y para ello, como dije en una entrada anterior, iba no sólo a escribir el objetivo a conseguir sino los pasos que daría para lograrlo. Uno de mis propósitos era hacer las paces conmigo misma y perdonarme, y como acción empiezo a ser coherente con mis pensamientos y acciones. Y por esto, y después de años luchándolo conmigo misma y personas de alrededor, he dejado de consumir animales. Llamadlo vegetariana, come-hierbas u otra-histérica-de-esas; pero es así como yo me siento bien y en equilibrio conmigo misma. 

Este enero 2018, ¡fui a la nieve a esquiar! Y por fin esquié bien. Mi experiencia anterior en este mundo no había sido la más positiva... y me apetecía volver y no a partes iguales. Pero quería, quería probar una vez más para saber si sólo habían sido experiencias malas o si de verdad no estaba hecho para mí... ¡Y me encantó! Y en contra de todo pronóstico... se me dio (o mejor dicho, se nos dio) genial. Tanto es así que volvemos en febrero y ya tenemos mil ganas.




La lectura destacada de este mes ha sido el descubrimiento del libro Slow Life, y descubrir también a su autora @spiritualwoman. Os recomiendo muchísimo seguirla y comprar su libro, a mí me ha abierto los ojos y me ha ayudado a hacerme las preguntas necesarias para descubrirme, encontrarme, perdonarme y actuar.

Y hasta aquí mi enero 2018,

¿qué tal os ha ido a vosotras?


#resiliarte

2018.

Mes de escribir, afianzar, planificar los propósitos para este nuevo año... 

¿los cumpliremos esta vez?

Mi prioridad ante todo es curarme, quererme, respetarme, cuidarme. Ser la persona con la que me gustaría compartir toda mi vida, convertirme en energía positiva y contagiar a los demás el amor y las buenas vibras. Éste es mi propósito uno para el 2018. ¿Ambicioso? Tal vez sí, pero me engañaría si intentase proponerme cualquier otra cosa que no fuera Amor para mí y los míos.

Seguimos con los típicos propósitos de leer más, escribir más, hacer ejercicio y comer bien. Es importante mantenerlos siempre en la lista, aunque nos los cumplamos al 100%... Pero este año no sólo he escrito propósitos, sino el camino que voy a hacer para conseguirlos. Acciones que van a hacer reales dichos propósitos, los pasos que voy a dar para llegar a meta. Porque lo importante es el camino, caminanta.

Y el camino... 

el camino no será recto ni llano ni corto. No será siempre fácil y confortable, no será cómodo, apetecible, agradable todo el tiempo... Habrá momentos, momentos en los que vas a querer dejarlo todo, tirar la toalla y abandonar. Tirarte de los pelos, arañarte los brazos, sacarte ese dolor de dentro... Lloraré, pero cada lágrima, cada llanto significarán que estoy más cerca de la meta, de conseguirlo, de superarlo, de superarme. 

Y lo conseguiré. 

CAPAZ, siempre.


Hablemos de... depresión

Quiero, necesito y siento la responsabilidad de hablar de esto; compartir mi visión y vivencia. Somos muchos quienes la sufrimos, pero está tan invisibilizada y estigmatizada que quiero aprovechar esta herramienta social para intentar explicar y aclarar qué es y cómo se sienta la depresión en primera persona.

Lo primero que nos viene a la cabeza cuando nos dicen depresión es tristeza, ¿verdad? Es cierto que la depresión se caracteriza por la tristeza; pero no es una tristeza que hemos sentido todas en algún momento de nuestra vida... No. Es una tristeza profunda e inmensa, que pesa y no se va. Una tristeza que va acompañada de muchos otros sentimientos, inseguridades, pensamientos y acciones. Es una enfermedad mental que ni se elige ni se controla, pero se puede vencer.

Dejemos claro que: sentir tristeza no es tener depresión,  y que las personas con depresión no estamos 24 horas tristes y llorando. Quitaos, por favor, esa imagen irreal y tóxica de la enfermedad.


Como he dicho, es una enfermedad y como enfermedad que es preguntar a alguien '¿y por qué tienes depresión?' es tan absurdo y maleducado como preguntar '¿por qué tienes cáncer?'. Las enfermedades no se eligen, llegan. Sí, hay factores de riesgo para todas las enfermedades... pero no haber evitado absolutamente todos esos factores no nos hace culpables de padecer esa enfermedad.


La depresión es una lucha constante, contra una misma. Es estar continuamente entre la espada y la pared. Gritar sin que se te oiga, gritar sin que te hagan caso. Querer salir de ti misma, porque a quien más odias por encima de todas las cosas eres tú. Y te pegas, y te arañas, y te intentas matar porque te da igual todo, te das igual tú.

La depresión es perderse y no tener ningún camino por el que caminar. 

No es sólo estar triste, es ver todo tu alrededor nublado, oscuro y frío. 

Imaginaos por un momento que estáis solas, semi desnudas y cansadísimas. ¿Tenéis la imagen? Bien. Ahora visualizaos así en el bosque, en pleno invierno. No ves nada, pero sientes mucho. Sientes que puede aparecer un animal o un «algo» a dolerte; no sabes de qué manera, pero sabes que si algo o alguien aparece en la oscura soledad de esa fría noche no va a ser para nada bueno. Recuerda que el bosque es muy, muy, muuuuuy grande y que por mucho que corras e intentes escapar sigues estando en él, incluso con la sensación de estar adentrándote más y más en ese bosque sombrío, desconocido y frío.

¿Imaginas vivir así constantemente? ¿Sería horrible verdad?
Ahora imagina que el bosque eres tú misma.

Eso es la depresión. 
Convertirte en tu peor enemiga; y la única salida es reconciliarte, perdonarte y ser tu mejor amiga.